Sexo anal, ¿Lo has disfrutado?
El efecto de succión que hiciste sobre su pene antes de retirarlo de tu boca se escuchó en cada rincón de la habitación, acababas de hacerle una mamada descomunal que te dejó a tí sumamente excitada y a él con el pene completamente duro apuntándo al cielo. Como una gata en celo caminaste a cuatro patas hasta quedar dándole la espalda, una invitación a la penetración que él no pensaba rechazar. Se incorporó y se acomodó detrás de tí, refregándote en el proceso el miembro completamente húmedo de tu propia saliva y de algunas gotas de su enorme excitación. Tomando el pene de la base lo sacudió sobre tu sexo, desparramando tu humedad desde la parte interna de tus muslos hasta la entrada de tu ano. Una parte de tí quería sentir ese pene entrando y saliendo de tu sexo de una vez, pero otra más morbosa quería llegar al límite del placer y entregar definitivamente aquello que él tantas veces te había pedido. Levantaste aún más la cola en el aire, te separaste las nalgas con ambas manos y sin preámbulo alguno simplemente se lo pediste. Mordiéndote los labios en el más profundo de los deseos emitiste pocas palabras, casi como una súplica de tu boca salió un "¡Cogeme el culo, por favor!".
Te invitamos a contarnos como son aquellos momentos, en que la excitación puede más que la razón y el deseo incontenible desborda haciéndote entregar una vez más al placer anal.
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