Mis primeras prácticas en solitario
Tu voz empezaba a sonar más aguda, algunos vellos comenzaban a salir en tu rostro, el interés por las chicas crecía contigo y un instinto natural te llevaba a investigar tu cuerpo, a buscar en él sensaciones nuevas y así descubrir nuevas maneras de brindarte placer. Tus manos fueron las colaboradoras para que esos momentos se volvieran inolvidables, mágicos y exquisitamente placenteros. Era natural, estabas creciendo y comenzabas a descubrir tu sexualidad. Te invitamos a contarnos como fueron aquellos comienzos, en que el silencio lo rompías emitiendo los suspiros de las sensaciones de placer que tú mismo te provocabas y cuando el único responsable de tus orgasmos eras vos mismo...
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