En manos de otra chica
Tu cuerpo no conocía de géneros cuando comenzó el deseo, tu sexualidad creció día a día y se fue formando desde el momento de tu despertar sexual. El descubrimiento del placer te llevó por caminos insospechados, por prácticas insospechadas, con cómplices insospechados. La inocencia de la juventud, la vergüenza ante el sexo opuesto y la necesidad de placer fueron los pilares fundamentales para que este descubrimiento lo realices en manos de otra chica. Te invitamos a contarnos como fueron aquellos comienzos, en que la privacidad de tu sexualidad era compartida y las sensaciones de placer era el resultado de un intercambio mutuo con otra chica que descubría a tu lado del sexo y de su sexualidad.
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