Los sonidos del placer
La unión de las maderas cruje cuando los tornillos que sostienen las patas de la cama ceden levemente ante el intenso movimiento que los cuerpos generan. La fricción del roce entre el mueble y el piso produce un chirrido constante que se repite en cada embestida, en cada penetración. La punta del miembro ingresa en lo profundo de la vagina produciendo sensaciones sumamente placenteras, recibidas entre gritos y gemidos de placer. El esfuerzo físico de una intensa relación sexual se refleja en los soplidos y suspiros que los protagonistas emiten y transmiten en el aire. El sexo produce y se refleja en ruidos propios del acto amatorio, sonidos que en ocasiones se tratan de disimular y en ocasiones se dejan escapar sin ningún tipo de disimulo. Te invitamos a compartir con nosotros tu postura, ¿Dejás que oyentes ocasionales sean testigos de tus escandalosas relaciones sexuales o hacés lo imposible por silenciar cada sonido que te deje en evidencia?
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