Tu piel aromatiza el camino que se abre tras tus pasos con su perfume. El calor de tus labios aún no ha logrado secar la humedad de los suyos. Tu sexo todavía permanece brillante y perfumado por la excitante fricción con su sexo. Tus uñas guardan restos de su piel y tu piel rastros de sus uñas. Tu cuerpo todavía no dejado de convulsionar desde el último orgasmo y tú ya has sumado una nueva historia para contarnos. Un nuevo encuentro prohibido se ha producido en tu vida, de una historia de infidelidad que te esmeras por mantener en el más absoluto secreto, pero de la cual hoy has decidido hacernos cómplices. Ingresa en el siguiente formulario y cuéntanos tu historia...



Mercedez y un encuentro familiar
¡Hola amigos de Tus Confesiones 2!, Debo confesar que he sido infiel... y a continuación paso a contarles mi historia.
Mi nombre es Mercedez, tengo 22 años y actualmente trabajo para un local de venta de indumentaria femenina. Mi pareja se llama Roberto, es un hombre de 25 años de edad y él es empleado de un restaurante. Debo admitir que ha pesar de haber caído en las garras del placer en manos de otro hombre, con mi pareja no nos llevamos mal en la cama y hasta podría decirse que estaba satisfecha de nuestras relaciones. Pero un día sentí esa curiosidad por probar del fruto ajeno y prohibido, me dejé llevar por el deseo y terminé en la cama con otro hombre. Su nombre es Eduardo, él es un hombre de 29 años y hace un mes aproximadamente que nos comenzamos a tratar. Mi marido no conoce de su existencia, ellos jamás se han visto. La escapada fue sencilla, le dije a mi marido que me iría el fin de semana ha pasarlo con mi familia y en el transcurso me hice un tiempo para escaparme a su apartamento. Después de fundirnos entre besos y caricias, se la chupé al igual que él chupó mi sexo, recibí su pene en la vagina en una deliciosa penetración e incluso me entregué al disfrute del sexo anal. Él siempre con preservativo, claro. Pero bueno, para serles más específica les voy a comentar que... "Pasé el viernes y el sábado con mi familia, pero el domingo me fuí excusando que la pasaría con amigas. Salí de la casa caminando, a los dos cuadras él me pasó a buscar y nos fuimos a su casa. La primera vez que lo hicimos estaba nerviosa, pero el sexo lo arregló todo. Lo hice porque el sexo en la pareja no es el mismo que disfrutás con otro hombre. Quiero mucho a mi pareja y no pienso dejarlo, pero mi amante es mucho más aventurero en la cama. Hace cosas que mi novio no me hace. Por ejemplo, me hace desnudar delante de él y me pide que me masturbe. La idea es hacerme sentir humillada, decirme todo lo que me va a hacer y hacerme mojar toda, al punto de hacerme enloquecer de calentura y terminar suplicándole que me penetre. Una de las cosas que disfruto mucho es sentir como me la chupa, mientras me mete un dedo en el culo. Eso siempre me hace llegar al orgasmo, la humillación en el sexo me calienta mucho. La diferencia con mi pareja es que él me trata como a una chica buena, en cambio mi amante me hace sentir una puta que le gusta que le hagan de todo. Algunas veces dejo pasar semanas enteras de encuentro a encuentro para que no sospechen, y cuanto más tiempo pasa más sucio y rico es el sexo que tenemos. Sé que esto no va a durar mucho, pero sé que Eduardo aunque tenga otras amantes o otra mujer siempre que lo llame tendrá tiempo para mí. Confío en que si lo hago espaciadamente mi novio no se va a enterar. Sé que lo que hago está mal, pero me convenso a mi misma de que tener atracción sexual por más de un hombre es normal." La verdad, la pasé muy bien y sin dudas voy a repetirlo.

Mercedez, 22 años.
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