Madres contra hijas, la competencia sexual

Fuente: correo-gto.com.mx
Hay mujeres que al enfrentar muy temprana la maternidad o porque temen envejecer, rivalizan con su descendencia por la admiración de los hombres.

Bueno, resulta que te llamó la atención la hija, pero ahora que ves a su madre ya no sabes si mejor invitarla a ella a salir. No nada más está guapísima, sino que es buenísima onda, ni parece su mamá sino su hermana mayor.

Pues sí, hay casos que cuando las mujeres se enfrentan a la maternidad de manera muy temprana, o bien cuando se presenta el miedo a envejecer, algunas mamás comienzan una especie de competencia y rivalidad sexual con sus hijas, sobre todo cuando éstas ya pasaron la adolescencia convirtiéndose en adultas jóvenes.

Las mujeres que viven por arriba de la década de los 40, con hijas veinteañeras, son más víctimas de este fenómeno de rivalidad, ya que están influenciadas por los patrones de moda que actualmente sobrevalora la sociedad, como es la prolongación de la juventud y el evitar el envejecimiento.

Esto es claramente visible en los medios de comunicación que bombardean con mensajes y productos para evitar y detener el envejecimiento sobre todo de las mujeres, de tal forma que lentamente se han desvanecido los referentes de la edad madura para prolongar la juventud; así, madres e hijas se encuentran con el mismo objetivo ser jóvenes y deseables para los hombres.

Ese objeto del deseo
Esta rivalidad se da de manera inconsciente pero se refleja de manera concreta; va desde la manera de vestir, cuando las madres adoptan las tendencias de la moda de las jóvenes, compran el mismo tipo de objetos tecnológicos e incluyen palabras nuevas a su vocabulario, sin mencionar que consumen las mismas marcas de accesorios, joyería (buena y de fantasía) y de ropa.

Pero donde más se nota la rivalidad sexual es en la forma en que se llama la atención del sexo opuesto. Tanto madres como hijas buscan ser objeto de deseo de los varones, sin importar la edad. A las más jóvenes les halaga que los señores mayores las cortejen, lo mismo experimentan las mujeres adultas que son admiradas por hombres más jóvenes.

Mientras mayor es una mujer, se cree que su poder de seducción y de ser atractiva decae, si esto se prolonga resulta muy enriquecedor para su ego.

Por el otro lado, las más jóvenes sienten cierta amenaza cuando sus madres compiten con ellas ya que asumen que la etapa de conquista termina con la maternidad o a cierta edad. Mientras las jóvenes están en sus primeros ensayos de seducción, la experiencia de la madre se hace evidente.

Y aunque las hijas puedan estar orgullosas de la belleza de sus madres no es bien aceptado que los hombres la prefieran sobre ellas.

Estas rivalidades puede llevar a grandes enfrentamientos entre madres e hijas; por ello, es importante determinar que cada una tiene su belleza y poder de atracción, que no tiene que ver directamente con la edad. Las madres deben de respetar los espacios, los amigos, pero sobretodo los galanes de las hijas, así como sus modas en el vestir y el actuar sin renunciar a su derecho a ser admiradas.

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