Encontrar el Viagra femenino es la obsesión de laboratorios de EE.UU. y Europa

Fuente: elcomercio.pe
Resulta un verdadero dolor de cabeza hallar un fármaco que potencie el deseo sexual en las mujeres. Según expertos, la ingesta de píldoras no es recomendable en todos los casos.

Londres (Reuters).- Cuando el Viagra se presentó como la solución a los problemas de impotencia en los hombre, los laboratorios de todo el mundo inmediatamente empezaron a buscar un producto similar para el público femenino.

La compañía alemana Boehringer Ingelheiml encabeza la búsqueda con su producto experimental flibanserina, y algunos especialistas calificaron esta iniciativa por considerarla un intento de hacer ver a la ausencia de la líbido femenina como un desorden médico.

Eso, aseguran, amenaza con estereotipar el problema y hace sentir a las mujeres que tienen una deficiencia.

“La idea de que la falta de interés sexual debe ser tratada de inmediato con una píldora implica que los múltiples factores que contribuyen en los problemas sexuales podrían pasar desapercibidos, generando que la medicación sea ineficaz”, dijo Lisa Martinez, fundadora de la Fundación de Salud Sexual de la Mujer, un grupo internacional fundado en Estados Unidos.

“La medicación puede ser el tratamiento correcto, pero también puede no serlo. Depende de cuál es la verdadera causa de la falta de deseo. Si una mujer está cansada, angustiada y necesita ayuda para cuidar a sus hijos, la píldora no es la respuesta”, señaló.

En ese caso, la solución sería que disminuya su nivel de fatiga y obtenga ayuda en la casa para criar a sus hijos, agregó.

Boehringer dice que se topó con los efectos de la flibanserina, un modulador de la serotonina, mientras investigaba la sustancia química como un potencial antidepresivo.

EL NEGOCIO DE LA LUJURIA
Martinez y otros expertos temen que se genere una excesiva medicalización del sexo, lo que podría inundar las habitaciones de muchas parejas con píldoras patentadas, pócimas y cremas.

La compañía farmacéutica BioSante (Estados Unidos), que también está desarrollando tratamientos para reforzar el deseo femenino, reconoce la existenci de un mercado bastante rentable para la disfunción sexual en su país, donde podrían lograrse ventas hasta de 2,000 millones de dólares anuales.

Parte del proceso de capturar ese mercado es lograr clasificar los síntomas que acecharon a varias generaciones, definiéndolos en términos clínicos y por lo tanto creando la necesidad de tratarlos con un enfoque médico.

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