El 83 % de las personas quiere mejorar su vida sexual

Fuente: lagaceta.com.ar
La falta de deseo preocupa a más del 35% de los consultados por LA GACETA. Una experta da consejos.

Su pecho se infla mientras apoya el último vaso de cerveza en la mesa rodeada de amigos. A lo largo del trago, su boca se ha llenado de proezas repletas de cuerpos desnudos, fantasías colmadas, virtudes desmesuradas, elogios apasionados. El héroe sexual ha quedado erigido a partir de ladrillos de palabras. Cuando la reunión se desvanece, sin embargo, la leyenda se torna flácida. Sábanas adentro, no hay hazañas ni gozo. Sí, en cambio, un melancólico deseo por caminar hacia el ideal.

La brecha entre el satisfecho con su vida sexual y el que querría mejorarla parece tan larga como la distancia que separa a las charlas de café de la cama. Así lo desviste un sondeo realizado por LA GACETA.com, que señala que el 83 % de los consultados desearía potenciar la calidad de sus relaciones íntimas (si se suma el 72,9 % que reveló estar "muy interesado" con el 12,3 % que está "algo interesado"). En tanto, cerca del 6 % optó por el ítem "poco interesado " y cerca del 11 % eligió el de "nada interesado".

Para la sexóloga Amelia del Sueldo Padilla el tamaño del porcentaje sí importa. La especialista indicó a LA GACETA que el 90 % de las consultas que recibe en su consultorio encubre el deseo del paciente por mejorar su vida sexual. "Muchísimos de ellos asisten con esas inquietudes a ginecólos o urólogos porque no se animan a hablar del tema con un médico clínico, y a veces se cometen errores groseros", manifestó.

La profesional detalló que, salvo que se trate de un cuadro disfuncional, el inconformismo sexual puede encontrar sus causas en la disminución del deseo, en eventuales crisis de pareja o en el desconocimiento de cómo mejorar los encuentros. Su diagnóstico coincide con otra de las encuestas realizadas por LA GACETA.com, acerca de los problemas que los consultados o sus parejas experimentaron durante sus relaciones en los últimos meses.

La opción por la que se inclinó la mayoría (el 35,39 %) fue la falta de deseo sexual. Otras muy elegidas fueron la falta de tiempo (25,62 %) y la rutina (23,53 %). Menos votos registraron los ítems de disfunción eréctil (10,44 %) y de infecciones (5,02 %).

¿Qué es lo que lleva a que una pareja pierda el deseo?
- Hay múltiples causas. Para cada caso se debe hacer un interrogatorio, una historia clínica, porque esto puede ser consecuencia de factores físicos o psíquicos, como agresiones encubiertas, estrés o depresiones, toma de ciertos medicamentos, y falta de comunicacion o de tiempo.

¿Cómo se contrarresta eso?
- Como primera medida, es importante poder hablar con la pareja y llegar a un acuerdo. Mucho mejor si la charla se da en un consultorio. Sin embargo, a las parejas les lleva años tomar la decisión de recurrir a un profesional, muchas veces porque sienten que ya hicieron todo lo posible. En general, los interesados tienen entre 35 y 45 años; después de los 50 es como si se resignaran.

Muchas veces la presencia de los hijos dificulta o inhibe los encuentros.
- Ese es todo un tema. Ocurre que a las mujeres se les enseñó que el placer debe estar relegado al ámbito del dormitorio y mantenerse en secreto. Cuando llega un bebé y duerme en el mismo cuarto que la pareja, afecta el erotismo. Y cuando el niño se instala en su propia habitación, a algunas parejas se les hace trabajoso reencontrarse en la cama. Por eso, es fundamental tener un espacio reservado para el placer, se tenga o no hijos.

Hay una ambivalencia entre las charlas de café, lo que se cuenta a los amigos, y lo que se reconoce personalmente. ¿Por qué sucede esto?
- Vivimos en una sociedad machista, en la que es importante que uno tenga determinados rendimientos en la cama. En las charlas de café se practica lo que yo llamo un "sexo oral": los hombres hablan de cosas que nunca hicieron, pero como los amigos hacen lo mismo, todo parece natural. En las conversaciones importa el rendimiento, el miembro erecto y la ostentación. Y esas proezas no coinciden con el hombre angustiado que va al consultorio. Entre las mujeres, en cambio, no está bien visto el rendimiento y se da más la charla sobre los afectos.

¿Hay algún límite de edad para disfrutar del sexo?
- El hecho de que haya parejas con muchos años de casada con una vida sexual activa debe servirles a los jóvenes para que sepan que con la rutina se puede. Si uno es creativo y quiere conservar un espacio para el placer, lo va a encontrar. La edad no es límite, siempre se puede mejorar. Hay viudas y viudos que, sin esperarlo, encuentran un compañero y se reencuentran con su vida íntima. Esto demuestra que se puede disfrutar del sexo hasta el último día de nuestras vidas. LA GACETA ©

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