Y la nona sigue tejiendo...
La abuela llegó de visita sin previo aviso, se quedó a almorzar y cuando se hizo la hora de la siesta se puso a tejer sin miras de abandonar el departamento de su flamante nieto. Él no se hizo mucho problema, le puso la música fuerte y se escapó con su novia supuestamente a dormir la siesta.

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