¿Por qué ellas fingen sus orgasmos?

Fuente: metronoticias.com.mx
En materia de amor y sexo muchas mujeres engañan y fingen desde el orgasmo, hasta momentos en que aparentan que la están pasando de maravilla.

Está comprobado. Así como los hombres mienten, nosotras también. En materia de amor y sexo muchas mujeres engañan y fingen desde el orgasmo, hasta algunos momentos como actuar que se lo está pasando de maravilla, cuando está más aburrida que una ostra, entre otras cosas. ¡Lo siento chicas por revelar la verdad!

Hay mujeres que se distinguen más que otras por su habilidad estupenda de tejer una mentira tras otra hasta convertir aquello en una bola interminable de nieve.

Están las que hacen de su vida una verdadera mentira y logran lo mejor: que todos caigan rendidos ante ésta. Otras por supuesto, nunca se atreverían a mentir al decir un te amo o el placer mientras se tiene un orgasmo. Yo soy de esas, digamos que prefiero decir que estoy cansada, estresada, no se me antoja o simplemente no quiero o no me gustó, que fingir algo en lo que creo y respeto demasiado: el sexo y el amor, cuando éste existe.

Otras mujeres usan la mentira sólo en casos de emergencia; unas más realizan una serie de acrobacias mentales para lograr su objetivo y envolver con sus palabras a su víctima masculina; y las menos son las que no saben hacerlo, se delatan a sí mismas y no saben guardar sus propios secretos. Se delatan solitas, vaya decir. Pero créanme que incluso éstas últimas con un poco de experiencia, tarde o temprano, o en casos extremos, se habrán convertido en unas verdaderas expertas... pues hay tantas maestras alrededor.

Cuando una mujer engaña manteniendo otra relación amorosa o sexual es muy probable que el hombre se dé cuenta mucho tiempo después. Claro, habrá excepciones. Nosotras sabemos guardar muy en lo profundo del corazón nuestros grandes secretos y nuestras grandes mentiras, y ahí es donde las mantenemos.

Es poco factible que salgan fuera a la primera de cambio. Y aclaro, no ocurre con todas, por supuesto. Sin embargo, conozco mujeres que pueden ser grandes mentirosas, pero al final de cuentas lo que termina por darles en el traste es su propio sentimiento y corazón.

Las mujeres nos fijamos hasta en el más nimio detalle y podríamos identificar, con la mano en la cintura y en cuestión de segundos, alguna mentira masculina tan sólo por el tono de la voz, gesticulación, risa nerviosa, mirada o el aumento de calor en el cuerpo. Pero estoy casi segura que en materia de amor o sexo pocos hombres se dan cuenta de cuando una mujer miente.

Ni qué decir del orgasmo fingido o exagerado. Yo he estado en cuartos de hotel hospedada cuando, de pronto, en el cuarto de al lado he escuchado gritos y un verdadero estruendo de ¡oh! ¡ah! ¡uy! que Salma Hayek actuaría mejor. Eso definitivamente es fingido, me digo. El asunto es que él, con toda seguridad no se dio cuenta.

La verdad es que no coincido con las mujeres que lo hacen. No me parece que deben quedar bien con nadie teniendo o exagerando un orgasmo que en realidad no tienen. A quienes engañan ellas es a sí mismas.

Él quedará satisfecho y su ego no cabrá por la puerta, por supuesto, pero ¿y ella? ¿Por qué fingir? Es como fingir que te gusta el helado de vainilla y lo saboreas con enorme placer falso, cuando tu favorito es el de chocolate. Yo creo que al final las mentiras se vuelven contra el creador de las mismas. Es imposible mantener algo basado en una realidad que no existe.

Con mis pláticas entre amigas me he dado cuenta de que las mujeres tenemos también una especie de vestidura camaleónica que hace que de la gran mentira o del gran engaño pasemos a la linda e inocente oveja. Este tipo de mujeres suelen ser muy peligrosas, incluso en el ambiente laboral, entre las mismas mujeres.

Si los hombres se esforzaran por conocer a su chica, podrían saber cuándo ella dice la verdad o por qué miente y engaña. Por algo dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Con una buena comunicación y una relación sana las mentiras no son necesarias y me parece que sólo lastimarían una relación que podría ser linda o sexualmente intensa. Cuando llegan las mentiras, el amor y el buen sexo ya salieron por la ventana.

Hace poco leí en una encuesta de la revista That´s Life que el 98 por ciento de las mujeres admitió que miente con enorme naturalidad, que un tercio de ellas lo hace todos los días, mientras que el 78 por ciento dice mentiras que catalogan como "grandes". Eso me dejó asombrada. Nunca había visto cifras tan contundentes. Además de que el 29 por ciento de las mujeres admitió haber tenido aventuras extramatrimoniales y de éstas, el 62 por ciento no se arrepiente ni se arrepentirá nunca.

Esa precisión lapidaria me encantó. Claro, los hombres son unos expertos también, ya contaremos en otra oportunidad sus historias, pero desde el tema femenino me quedé pensando:

¿Qué mueve a las mujeres a mentir en el sexo o en el amor? ¿Su inseguridad? ¿Su falta de compromiso? ¿Su insatisfacción? ¿Su falta de asertividad? ¿Sus simples ganas de mentir? ¿Qué piensan ustedes? Para los hombres, sería bueno nos contaran sus experiencias de engaños y mentiras en el sexo. ¿Cómo se dan cuenta o no se dan cuenta?

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