Parejas gays pedirán turno para casarse

Fuente: eldiariodeparana.com.ar
Es una estrategia establecida a nivel nacional en apoyo al proyecto de matrimonio gay que se encuentra en la Cámara de Diputados de la Nación. Las parejas, una integrada por varones y la otra por mujeres, pedirán una fecha y si reciben una negativa presentarán un recurso de amparo.

Dos parejas del mismo sexo, una formada por dos varones y otra por dos mujeres, se presentarán en enero en las oficinas del Registro Civil de Paraná para solicitar un turno de casamiento, en el marco de una campaña a nivel nacional para lograr una ley de matrimonio gay.
La intención es gestionar una fecha para casarse y ante la negativa de las autoridades de la repartición presentarán un recurso de amparo ante la Justicia, tal como se ha hecho en otras ciudades del país.
El antecedente más conocido es el de Alex Freyre y José María Di Bello, quienes habían obtenido un fallo que los habilitaba para contraer matrimonio, pero una resolución posterior de la Cámara de Apelaciones porteña trasladó la cuestión a la Corte Suprema de Justicia, que deberá expedirse.
Por otra parte, un proyecto de las diputadas Silvia Augsburger (Partido Socialista) y Vilma Ibarra (Encuentro Popular y Social) propone básicamente reemplazar en la normativa los términos “hombre y mujer” por el de “contrayentes”, al referirse al acto constitutivo del matrimonio, para posibilitar que las parejas integradas por dos personas del mismo sexo puedan contraer enlace.
Mientras, en Paraná, el Foro por la Diversidad Sexual de la delegación Entre Ríos del Inadi inició una campaña de recolección de firmas en apoyo a ese proyecto.

RESPUESTAS: “La reacción de la gente es muy buena. Es más, hay quienes se presentan en forma espontánea para firmar. Hemos hecho campaña en la Peatonal, en la Costanera, en el parque. Hubo algunos casos aislados que dicen no tener problemas con el matrimonio pero sí con la adopción. Son posturas comprensibles porque venimos de una cultura tan patriarcal que reducen la unión de dos personas sólo a la procreación para la continuidad de la especie”, señaló a EL DIARIO Bárbara Dapit, integrante del Foro.
–¿Por qué se pide una ley de matrimonio y no la unión civil?
–Porque la unión civil no abarca todos los derechos, ni siquiera otorga los mismos derechos que se les da a las personas convivientes. Un hombre y una mujer que están en concubinato tienen más derechos que las personas del mismo sexo que se unen civilmente.
–¿Estarían de acuerdo con que se amplíen los derechos de la unión civil?
–No. Pedimos una ley de matrimonio, porque no somos una especie o una raza aparte. Somos personas con los mismos sentimientos, que vivimos la sexualidad de una manera distinta a la heteronormada, a la que culturalmente nos viene impuesta. Como personas tenemos los mismos derechos que todos y todas.
–Hay quienes piden que a esa unión se le dé otro nombre porque argumentan que el matrimonio es sólo entre heterosexuales...
–No podemos negar que somos producto de una cultura con una tradición religiosa muy fuerte. Hay que separar lo que es el matrimonio como un sacramento que viene de la tradición de la Iglesia, de lo que es el matrimonio como institución civil, que corresponde al Estado. Hay una línea en el medio. En el imaginario, cuando se dice matrimonio se le representa el vestido blanco, la iglesia, etcétera. Ése no es el fin de nuestra lucha. Lo que pretendemos es la conquista de los derechos. Queremos los mismos derechos con los mismos nombres.
–Además, ¿hay mucho de simbólico, en lo que se refiere al reconocimiento estatal de la existencia de ese tipo de pareja?
–Totalmente. Cuando se habla de homosexualidad generalmente se lo lleva a la moralidad. Se dice no son morales. Pero ¿qué significa ser moral? Ser moral significa ser buena persona, no hacerle mal al otro. No estamos pidiendo que se nos deje en libertad puertas adentro. A eso ya lo tenemos y no necesitamos una ley para eso. Se pide el respeto a la sexualidad elegida, celebrar esa diversidad y el reconocimiento de los derechos que tenemos como personas.
–¿Cómo es la vida de las parejas del mismo sexo, en nuestra ciudad?
–Es difícil, sobre todo a la hora de algunas decisiones. Cuando a uno de los dos les pasa algo, se enferma o fallece, el otro queda sin ningún tipo de capacidad de tomar decisiones. Eso sucede en el caso de internación, puede venir la familia y decirle que no es nadie.

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